Credits: Article and images by Joyceline Tully @ Revolution Watch Magazine. See the original article here - https://revolution.watch/mxl/omega-constellation-observatory-marca-un-hito-en-la-historia-de-la-relojeria/
No cuentes los segundos; haz que cuenten. Eso es exactamente lo que Omega ha hecho con su nueva colección Constellation Observatory.
Las nueve referencias de la nueva colección prescinden del segundero en marcha y se apoyan únicamente en las agujas de minutos y horas para indicar la hora. En una era post-Crisis del Cuarzo donde las expectativas sobre los relojes mecánicos se reducen a desviaciones de marcha de ±1 segundo, ¿cómo se argumenta entonces la medición de la precisión cronométrica, y en particular la certificación Master Chronometer, que exige pruebas sobre el reloj completamente ensamblado?


La respuesta, resulta, existe. El Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres, conocido simplemente como COSC, es una de las organizaciones suizas responsables de otorgar el título de cronómetro a un reloj. Somete al movimiento a una serie de pruebas rigurosas, y solo lo certifica como cronómetro si mantiene una desviación media de marcha de -4/+6 segundos por día. Durante el proceso de verificación, el COSC utiliza máquinas de control óptico equipadas con cámaras digitales de alta velocidad para determinar la precisión y la desviación de marcha. De hecho, una de las cláusulas del reglamento técnico del COSC establece que un movimiento de cronómetro debe contar con una indicación permanente de los segundos. Durante las pruebas, se añade un segundero provisional para que el desplazamiento de la aguja quede registrado y la precisión pueda determinarse. En principio, la marca podría decidir retirar el segundero una vez obtenida la certificación COSC, pero en la práctica la aguja permanece, aunque solo sea para subrayar la precisión del mecanismo. Hasta ahora. Omega acaba de elevar el listón.
“El desarrollo de una nueva metodología de verificación acústica ha dejado ese requisito obsoleto. Es este avance el que nos ha permitido presentar el Constellation Observatory, el primer reloj de dos agujas en obtener la certificación Master Chronometer”, señala Raynald Aeschlimann, presidente y CEO de Omega.

Una nueva metodología: la tecnología Dual Metric
Desarrollada por el Laboratoire de Précision, la nueva metodología se articula en torno a lo que se denomina tecnología Dual Metric, que impulsa una unidad de verificación inalámbrica y autónoma que consolida todos los procesos de certificación Chronometer y Master Chronometer en un único dispositivo. En lugar del sistema tradicional, que recurre a la fotografía de la posición del segundero para determinar la precisión y la desviación, este sistema captura la acústica: ese sonido del tic-tac generado cuando el escape libera la energía del barrilete en impulsos controlados.
Desde el primer segundo, esa firma acústica se registra y se emplea para identificar cualquier irregularidad, sensibilidad, variación o fluctuación que pueda producirse a lo largo de los cambios en los parámetros ambientales de la prueba. Conviene aclarar que la idea de utilizar el latido de un reloj para determinar su precisión no es nueva. Lo que sí constituye un primer paso sin precedentes es ofrecer un flujo continuo de datos a lo largo del extenso y exhaustivo proceso de certificación hacia el estatus de Master Chronometer.

Con la tecnología Dual Metric, la precisión del reloj completamente ensamblado se mide y determina en las ocho etapas de las pruebas Master Chronometer, que se extienden durante 25 días completos. Esto incluye la exposición a un campo magnético de 15.000 gauss, la medición de la reserva de marcha y la resistencia al agua, y la desviación de marcha en seis posiciones. Más allá de los requisitos de certificación de 0/+5 segundos por día en un reloj, ahora es posible identificar exactamente dónde y cuándo se produce la desviación, y determinar con precisión las variables que la provocaron.

Al margen de la certificación, todo esto genera datos de valor que presumiblemente impulsarán la investigación y el desarrollo en prácticamente todos los campos de la relojería. En síntesis, este es el siguiente paso en la medición de la precisión cronométrica.
Precioso y preciso: el Constellation Observatory
Para Omega, que estableció el Laboratoire de Précision como organismo de verificación independiente en 2023, no podría haber un escenario más adecuado para anunciar este avance que la colección Constellation. Antes del Speedmaster y el Seamaster, el Constellation fue la colección que la marca eligió para mostrar la alta precisión de sus movimientos, como su primera colección de cronómetros de producción en serie. Y para dejar el mensaje bien claro, lo hace a través de una familia de relojes Constellation de dos agujas, sin el segundero en marcha, todos ellos certificados Master Chronometer.
El Constellation nació de los éxitos de la marca en los concursos de observatorio, tal como se anuncia en el fondo de caja de los relojes de la colección. En los primeros Constellation lanzados en 1952, se encuentra un medallón con el Observatorio de Ginebra rodeado de ocho estrellas: una por cada uno de los dos récords de cronómetro obtenidos en 1933 y 1936, y una por cada uno de los seis primeros puestos que la marca conquistó entre 1945 y 1952.


La nueva colección de dos agujas funciona con dos nuevos calibres: el 8915 y el 8914. Ambos parten del Calibre 8900, lanzado por primera vez en 2015 para el Globemaster, el primer reloj sometido a las pruebas de METAS y certificado oficialmente como Master Chronometer. El Calibre 8915 tiene además la distinción de ser el primer movimiento de Omega con rotor y puente de volante en oro Moonshine de 18 quilates, además de una variante en el habitual oro Sedna de 18 quilates.



En cuanto al diseño, la nueva colección Constellation Observatory recupera lo mejor de los Constellation de patrimonio, a partir de las características esferas convexas conocidas popularmente como “pie-pan”. En ellas, unas ranuras —estampadas en las piezas de acero y con guilloché en los modelos de metales preciosos— recorren cada faceta inclinada en los bordes de la esfera, que en los ejemplos en metales preciosos presenta acabado rayado solar, perfilando y subrayando con discreción la forma dodecagonal. La única excepción es la variante con esfera de cerámica negra, que delimita los 12 lados angulados sin ese recurso, un logro que exigió una investigación y un desarrollo considerables. Los índices de las horas también remiten al original con sus marcadores facetados, notablemente alargados en sus versiones modernas, al igual que las agujas delfín.

Omega recuperó además otra seña de identidad de la época: las asas en pata de perro, que desaparecieron de la familia Constellation en los años setenta pero reaparecieron de forma inesperada el año pasado en el Omega Seamaster Milano Cortina. Tensas y anguladas, recuerdan a las patas traseras de un perro, de ahí el nombre. Aquí, se hacen eco de las líneas del dial y van pulidas para mayor brillo. Por último, en la versión en oro Moonshine de 18 quilates, Omega recupera una malla de eslabones en ladrillo de nueve filas inspirada en las pulseras del mismo período.

Es una colección de una elegancia notable, que abre nuevos territorios para Omega en varios planos a la vez. En nombre de la precisión cronométrica, el Constellation Observatory hace que cada segundo cuente para Omega.

Credits: Article and images by Joyceline Tully @ Revolution Watch Magazine. See the original article here - https://revolution.watch/mxl/omega-constellation-observatory-marca-un-hito-en-la-historia-de-la-relojeria/





