Credits: Article and images by Israel Ortega @ Revolution Watch Magazine. See the original article here - https://revolution.watch/mxl/omega-volver-a-la-luna/
Hablar del Speedmaster es hablar de uno de los pilares absolutos de la relojería del siglo XX y XXI. Desde su lanzamiento en 1957, este cronógrafo, de vocación inicialmente deportiva, trascendió cualquier categoría para convertirse en un símbolo cultural, técnico y humano. Pocas piezas pueden presumir de haber acompañado la exploración espacial y, al mismo tiempo, seguir siendo un referente estético y mecánico en la relojería contemporánea. En 2026, Omega inicia el año con dos nuevas interpretaciones del Moonwatch que, lejos de alterar su ADN, lo reafirman con una lectura gráfica tan radical como elegante: el blanco y negro llevados a su máxima expresión.

La historia del Speedmaster está íntimamente ligada a uno de los capítulos más extraordinarios de la humanidad. Tras superar una serie de pruebas extremas en 1965, fue oficialmente certificado por la NASA para todas las misiones espaciales tripuladas. Cuatro años más tarde, se convirtió en el primer reloj usado en la Luna durante el Apollo 11, consolidando un legado que ningún otro marcatiempos ha logrado igualar. Desde entonces, el Speedmaster Moonwatch no solo representa precisión y fiabilidad, sino también una idea de progreso, aventura y resistencia bajo condiciones límite.


Las nuevas referencias parten de esa herencia incuestionable para reinterpretarla desde un ángulo puramente estético. El elemento central es la carátula escalonada —o step dial—, un rasgo icónico del Moonwatch, que aquí se construye mediante una compleja estructura de doble placa. La superficie principal, en negro pulido con acabado barnizado y lacado, ofrece una profundidad visual notable, mientras que los contadores se asientan sobre una base blanca igualmente lacada, generando un contraste invertido de gran impacto. El resultado es una lectura gráfica contundente, moderna y sorprendentemente fiel al espíritu instrumental del modelo.
Este juego de inversión cromática no es un simple recurso visual. Cada detalle está pensado para reforzar la legibilidad y la coherencia estética: la minutería del dial principal se imprime en blanco, mientras que las escalas de los subregistros aparecen en negro, creando una jerarquía visual clara e intuitiva. El conjunto se completa con un bisel de cerámica negra, relleno con una escala taquimétrica en esmalte blanco, un guiño contemporáneo a uno de los códigos más reconocibles del Speedmaster profesional.
Ambas versiones comparten una caja de 42 mm y un cristal de zafiro tipo caja, resistente a los arañazos y tratado antirreflejos, que preserva la silueta histórica del modelo sin renunciar a los estándares actuales. El brazalete, con alternancia de superficies pulidas y cepilladas, mantiene el diseño clásico del Moonwatch e incorpora el sistema patentado de ajuste rápido de Omega, lo que mejora notablemente la ergonomía sin alterar la estética.

La colección se ofrece en dos ediciones claramente diferenciadas. La versión en acero inoxidable apuesta por una lectura técnica y sobria, con manecillas e índices rodiados tratados con Super-LumiNova blanca. La variante en oro Moonshine —la aleación exclusiva de oro amarillo desarrollada por la marca— eleva el concepto a un registro más lujoso, con agujas e índices realizados en este material y un segundero central del cronógrafo, tratado en PVD, a juego. En ambos casos, el contraste blanco y negro actúa como hilo conductor, unificando pasado y presente con una claridad casi gráfica.

En el corazón de estas nuevas referencias late el calibre Co-Axial Master Chronometer 3861, la evolución más avanzada del Calibre 861 original que dio vida a los Speedmaster Professional a partir de 1969 (recordemos que el Cal. 321, que llegó a la Luna con el Apollo 11, precede esta etapa y es una arquitectura diferente, con cronógrafo gestionado por rueda de columnas; el 861 de palanca y levas es una evolución de esa idea). Este movimiento de cuerda manual supermodernizado incorpora escape Co-Axial, certificación Master Chronometer y una resistencia antimagnética que cumple con los estándares más exigentes de la industria contemporánea, además de contar con una garantía de cinco años.
Con estas nuevas versiones en blanco y negro, Omega demuestra que el Speedmaster no necesita reinventarse para seguir siendo relevante. Basta con reinterpretar su lenguaje, respetar su historia y proyectarla al presente con inteligencia. El Moonwatch sigue siendo el mismo icono que conquistó el espacio, pero también un lienzo vivo, capaz de dialogar con nuevas sensibilidades sin perder un solo gramo de legitimidad. Una lección magistral de continuidad, diseño y coherencia relojera.
Credits: Article and images by Israel Ortega @ Revolution Watch Magazine. See the original article here - https://revolution.watch/mxl/omega-volver-a-la-luna/





