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En el firmamento de la alta relojería, pocos conceptos han alcanzado la dimensión casi mítica de la caja Oyster de Rolex. Nacida en 1926 como la primera caja hermética verdaderamente fiable, la Oyster no solo resolvió una exigencia técnica fundamental —proteger el tiempo de los elementos—, sino que instauró una nueva relación entre el reloj y el mundo: una promesa de permanencia frente a lo imprevisible. Su silueta, tan reconocible como inmutable en esencia, se convirtió en el arquetipo sobre el que se edificarían algunas de las colecciones más icónicas jamás concebidas.
A lo largo de un siglo, la Oyster ha sido testigo y protagonista de una búsqueda incesante: la del tiempo absoluto. En 2026, esta herencia se proyecta hacia horizontes inéditos con una certificación Superlative Chronometer ampliada y más exigente, donde la precisión convive con la resistencia al magnetismo, la fiabilidad y la sostenibilidad. Así, la Oyster trasciende su condición de caja para convertirse en símbolo —un lenguaje universal de rigor, belleza y eternidad—.
¿Qué propone entonces Rolex para celebrar este centenario? Una serie de movimientos tan medidos como inesperados. El Cosmograph Daytona aparece en acero con una esfera de esmalte blanco y bisel Cerachrom gris antracita; el Day-Date 40 estrena una nueva aleación, Jubilee Gold; la familia Oyster Perpetual se renueva con una expresiva esfera Jubilee multicolor y el regreso de configuraciones bicolor y en oro macizo; el Datejust explora territorios más audaces con una esfera degradada; y, finalmente, el Yacht-Master II vuelve al catálogo con un nuevo rostro y una mecánica revisada. Hagamos un repaso.
Cosmograph Daytona con carátula de esmalte

En lo que la marca define como uno de sus dos «Exceptional Watches» del año, el Cosmograph Daytona introduce una esfera de esmalte grand feu en blanco. La elección no es trivial. Fiel a su ADN industrial y altamente controlado, Rolex rara vez recurre a técnicas artesanales, como el esmaltado, en las que la variabilidad forma parte del proceso.


Aquí, el esmalte se aplica de manera inusual: el polvo se cuece sobre una base cerámica antes de fijarse a un disco de latón. El conjunto se compone de cuatro elementos —la carátula principal y tres contadores—, generando una profundidad y una riqueza superficial inéditas en la colección.
Más sorprendente aún es su configuración: caja de acero combinada con bisel y fondo de platino, este último con cristal de zafiro que deja ver el calibre 4131, una solución excepcional en la línea Daytona. El bisel abandona el negro habitual para adoptar un tono antracita de brillo metálico cambiante, mientras que la escala taquimétrica presenta todos sus numerales en orientación vertical. Esta referencia, fuera de catálogo, se inscribe en una producción limitada y altamente exclusiva.
Day-Date 40 en oro Jubilee

El segundo «Exceptional Watch» es el Day-Date 40, que introduce el oro Jubilee, una nueva aleación desarrollada íntegramente en casa. Su tonalidad evoca el oro amarillo, pero con una suavidad inédita que integra matices de gris cálido y rosa tenue.
Esta propuesta responde a una evolución clara del gusto contemporáneo, en la que los metales preciosos buscan sofisticación sin ostentación. Jubilee Gold es la interpretación de Rolex de esta tendencia, con un control absoluto sobre su composición y acabado.

Para su debut, se combina con un dial de aventurina verde claro en piedra natural —no vidrio—, salpicado de inclusiones grises que aportan textura y profundidad. Índices de diamantes de talla baguette completan una pieza que, como el Daytona, permanece fuera del catálogo estándar.
Yacht-Master II


Tras su desaparición de la colección en 2024, el Yacht-Master II vuelve a ser una de las piezas más complejas del repertorio de Rolex. Su nueva esfera presenta un diseño más equilibrado, con índices redondeados que lo acercan a los códigos estéticos clásicos de la marca.

En su interior, el calibre 4162 incorpora el escape Chronergy, alineándose con la generación actual de movimientos de la casa. Sin embargo, el cambio fundamental es conceptual: el sistema Ring Command desaparece. La programación de la cuenta regresiva de la regata se realiza ahora exclusivamente mediante pulsadores, lo que simplifica la interacción y mejora la ergonomía. Este nuevo mecanismo, más intuitivo, ha sido patentado por la firma.
Rolex Oyster Perpetual con carátula Jubilee
La desaparición de la simpática carátula “Celebration” (la de las esferas o burbujas multicolores) anticipaba un relevo. Ese relevo es la nueva esfera Jubilee. Vibrante y compleja, despliega una paleta multicolor en torno a un motivo histórico de la casa, reinterpretado en clave contemporánea.

A diferencia de ejecuciones anteriores, aquí el color se construye mediante capas sucesivas de laca aplicadas individualmente, un proceso exigente que evidencia el dominio técnico de Rolex en la fabricación de esferas. Está disponible en la mayoría de tamaños, con excepción de las versiones de 28 mm y 34 mm.
Rolex Oyster Perpetual en dos tonos

El regreso del bicolor a la línea Oyster Perpetual marca uno de los gestos más simbólicos del centenario. No se trata de una simple variación estética, sino de una edición concebida específicamente para celebrar los 100 años de la Oyster.
El detalle más elocuente aparece en la esfera: la inscripción «100 years» sustituye al habitual «Swiss Made» a las seis, mientras que la corona incorpora también el grabado «100». El mensaje es directo, casi inusualmente explícito para Rolex.

Por ahora, esta configuración combina Oystersteel y oro amarillo, con una carátula gris pizarra acentuada por detalles en verde de Rolex. Está disponible en la mayoría de tamaños, salvo 28 mm y 34 mm.
Rolex Oyster Perpetual en oro macizo
La colección se completa con el regreso del Oyster Perpetual en oro macizo, que cierra un vacío histórico en la gama. Entre las nuevas ejecuciones, destaca una carátula lacada azul con índices de piedra natural en los cuartos —una primicia para la marca—, en la versión de 34 mm en Everose.


Otra variante notable presenta una esfera lacada verde con marcadores en heliotropo, también inéditos, en una caja de oro amarillo de 28 mm. Estas combinaciones subrayan una nueva libertad creativa dentro de un modelo históricamente sobrio.
Datejust con carátula verde ombré
El Datejust adopta una nueva esfera verde degradada que amplía el lenguaje estético de la colección. Su ejecución se realiza en dos fases: una base lacada verde, seguida de una pulverización circular de laca negra hacia los bordes, que genera un efecto de profundidad progresiva.


Disponible en 36 mm y 41 mm, esta configuración destaca por ofrecerse en acero y sin índices de diamantes, rompiendo con las interpretaciones previas de esferas degradadas en la línea, tradicionalmente más ornamentadas.
En conjunto, estas novedades no solo celebran cien años de la Oyster, sino que también evidencian la capacidad de Rolex para reinterpretar su propio lenguaje sin traicionar su esencia.
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