Credits: Article and images by Joyceline Tully @ Revolution Watch Magazine. See the original article here - https://revolution.watch/mxl/cartier-tortue-un-argumento-a-favor-de-la-elegancia/
Cuando fue creado en 1912, el Tortue fue descrito como un “reloj de oro con fondo de platino en forma de tortuga”. En efecto, hasta hoy, las líneas redondeadas de la caja en forma de barrilete recuerdan al caparazón de una tortuga visto desde arriba. De ahí su nombre, “Tortue”, que significa “tortuga” en francés, y se convirtió en uno de los primeros relojes de forma de Cartier, después del Santos (1904) y el Tonneau (1906).
En una época en que los relojes eran mayoritariamente redondos, Louis Cartier quería algo distinto. Donde el Santos era todo líneas angulares, y el Tonneau era alargado, el Tortue demostró ser mucho más versátil.



“Nuestra clientela estaba lista para esta nueva forma”, explica Pascale Lepeu, directora de la Colección Cartier. “Y se volvió muy popular tanto entre hombres como entre mujeres.”
Desde el principio, el Tortue se presentó con distintos trabajos de ornamentación: esmalte, diamantes y otras piedras sobre el bisel y las orejas, lo que lo convirtió en un lienzo para la creatividad de los artesanos de la maison. Incluso entre los primeros modelos, los Tortue presentan proporciones y tamaños con variaciones sutiles, pero siempre con esa forma que Lepeu describe como “cuando un círculo se encuentra con un rectángulo”. Entre los años diez y veinte del siglo pasado, el Tortue se convirtió rápidamente en uno de los relojes de pulsera más populares de la maison.










Su caja de curvas también ofreció espacio para que los relojeros de Cartier incorporaran complicaciones. “La forma de la caja del Tortue permite un movimiento más grande que el del Tank o el Santos”, explica Lepeu. “Por eso es uno de los primeros relojes de pulsera de Cartier con una complicación.”


El icónico Tortue Chronographe Monopoussoir
Presentado en 1928, el Tortue Chronographe Monopoussoir fue el primer modelo de la línea con una complicación. Medía apenas 25 mm de ancho y 35 mm de extremo a extremo de las orejas, con una esfera enmarcada por una pista de minutos circular en chemin de fer que rodeaba los números romanos de Cartier, agujas en forma de manzana y dos contadores de cronógrafo. Ese mismo año, Cartier presentó el Tortue Minute Repeater en oro amarillo, con un deslizador discreto en el lado izquierdo de la caja que activa el repetidor.

En los años siguientes, la casa continuó explorando las posibilidades de la caja Tortue. En 1998, Cartier relanzó el Tortue Chronographe Monopoussoir como parte de la exclusiva Collection Privée Cartier Paris, conocida por sus iniciales CPCP. Con el calibre de cuerda manual 045 MC desarrollado por THA y disponible en oro blanco o amarillo, se convirtió de inmediato en una de las referencias más buscadas entre los coleccionistas de Cartier.

A lo largo de los años 2000 y tras la discontinuación del CPCP en 2008, presentó distintos modelos Tortue con complicaciones como calendarios perpetuos, en tamaños variados que incluían XL y un XXL junto a versiones más pequeñas para mujer.

En 2024, Cartier recuperó el Tortue Chronographe Monopoussoir en una edición limitada de 200 piezas dentro de la colección Cartier Privé, y el entusiasmo por el Tortue llegó a su punto más alto. Se presentó junto a modelos de solo hora, igualmente limitados, en oro amarillo y platino, con las proporciones y los códigos de diseño de sus predecesores, pero con una ejecución que no reniega del presente. El cronógrafo, por ejemplo, lleva el calibre de cuerda manual 1928 MC, con acabados y una forma que se adaptan a la caja curva, visible a través del fondo de zafiro.


Un Tortue para 2026
Para 2026, Cartier vuelve a poner el foco en el Tortue Chronographe Monopoussoir, presentado como parte de la trilogía Cartier Privé 10º Opus junto al Tank Normale y el Crash Skeleton, todos en platino con acentos en burdeos y agujas azuladas.
Esta nueva versión del cronógrafo de monopulsador toma como referencia el diseño del CPCP de 1998. Recupera la variante con el numeral XII de gran tamaño a las 12, junto a índices horarios discretos y un diseño específico de pista de minutos. Los motivos triangulares de los primeros modelos aparecen en las cuatro esquinas de la caja, acentuando su forma. En lugar del movimiento de su predecesor, Cartier incorpora el calibre 1928 MC, el cronógrafo más fino de la manufactura con 4.3 mm de grosor, desarrollado para adaptarse a la caja Tortue.

Cartier también ha vuelto la mirada hacia la versatilidad de la caja Tortue con ocho nuevas propuestas en tamaños que van desde el mini (26.1 x 20.9 mm) hasta los modelos Métiers d’Art (43.7 x 34.8 mm).
A primera vista, la nueva caja Tortue presenta proporciones más redondeadas en todos los tamaños, con líneas que se extienden hacia las orejas de forma continua. Cartier conserva los números romanos en la esfera, pero prescinde de la pista de minutos en chemin de fer de los modelos anteriores y la sustituye por un marco de puntos, en referencia a un reloj de 1922 que incorporaba una línea de puntos en el bisel. La esfera también recibe un cambio: en lugar del guilloché tradicional, incorpora un motivo de rayos en relieve que se extiende hasta los bordes. La firma secreta de Cartier, por su parte, pasa del numeral VII de los Tortue anteriores al numeral X.

Estos elementos se muestran con claridad en el modelo SM en oro amarillo de dos agujas con esfera color champán. Para las versiones con más presencia, los modelos en oro blanco y oro rosa con acabado rodio, en tamaños Mini y SM, llevan pavé de diamantes de talla brillante en el bisel y movimiento de cuarzo.

La versión en platino de tamaño Large, en cambio, se presenta con los códigos más tradicionales del Tortue: esfera con efecto guilloché, chemin de fer, números romanos y la firma secreta en el VII. El movimiento es el calibre manual de perfil reducido 430 MC con 38 horas de reserva de marcha.
Pero la propuesta más elaborada de esta temporada es la interpretación Métiers d’Art, que toma como referencia otro icono de Cartier: la Panthère. La caja Tortue, desde la esfera hasta el cuerpo de la caja, se convierte en el soporte sobre el que trabajan los artesanos de la maison. Con esmalte champlevé —una técnica en la que se tallan cavidades en la base y se rellenan con esmalte para crear efecto tridimensional—, se genera una profundidad de campo en la esfera. La pantera mira desde detrás de un velo de gotas de lluvia. Cada gota es ligeramente abombada y contrasta con la pantera sobre fondo de destellos en oro o plata.

Se presentan dos versiones: en oro blanco con ojos de esmeralda, y en oro amarillo con ojos de tsavorita. Se utilizaron más de 15 colores distintos y cada pieza requirió más de 36 cocciones. Solo el proceso de esmaltado de la esfera demanda 80 horas de trabajo, y otros 50 horas para la caja, en una composición que lleva el Tortue Panthère Métiers d’Art más allá de la categoría de reloj o joya.

Más de cien años después de su primera aparición, el Tortue sigue sin perder audiencia. Su capacidad de adaptación y su presencia en la historia de Cartier lo mantienen como una referencia dentro del catálogo de relojes de forma de Cartier.
Credits: Article and images by Joyceline Tully @ Revolution Watch Magazine. See the original article here - https://revolution.watch/mxl/cartier-tortue-un-argumento-a-favor-de-la-elegancia/






